Obesidad y riesgo cardiovascular: lo que dice la evidencia científica

Obesidad y riesgo cardiovascular: ilustración médica con corazón anatómico, báscula y cinta métrica que representa la relación entre la obesidad y el riesgo de infarto, insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular.

La obesidad no es únicamente una cuestión estética ni consiste simplemente en tener “unos kilos de más”. Es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Este riesgo no se explica solamente por la hipertensión, la diabetes o el colesterol elevado que frecuentemente acompañan a la obesidad. El exceso de tejido adiposo, especialmente cuando se acumula alrededor de los órganos abdominales, puede producir inflamación, alteraciones metabólicas y cambios directos en el corazón y los vasos sanguíneos.

Por eso, una pregunta frecuente es: ¿perder peso reduce realmente el riesgo de sufrir un infarto o un ictus?

La respuesta depende de cómo se consiga la pérdida de peso, de su magnitud y, sobre todo, del perfil cardiovascular de cada paciente.

La magnitud del problema

La prevalencia de la obesidad ha aumentado de manera importante durante las últimas décadas. Un gran análisis internacional publicado en The Lancet estimó que, en 2022, más de 1.000 millones de personas en el mundo vivían con obesidad.

Además del índice de masa corporal o IMC, también importa la distribución de la grasa. La acumulación de grasa visceral y el aumento del perímetro abdominal se relacionan con un riesgo metabólico y cardiovascular especialmente elevado.

¿Cómo afecta la obesidad al corazón?

La obesidad puede favorecer el desarrollo de enfermedad cardiovascular a través de diferentes mecanismos.

Aterosclerosis, infarto e ictus

El exceso de tejido adiposo favorece la inflamación crónica, la resistencia a la insulina, la hipertensión y las alteraciones del colesterol. Todos estos factores pueden acelerar la formación de placas de aterosclerosis en las arterias coronarias y cerebrales.

La obesidad también se ha relacionado con enfermedad cardiovascular incluso después de considerar otros factores de riesgo tradicionales.

Insuficiencia cardiaca

El exceso de peso aumenta el trabajo que debe realizar el corazón y puede producir cambios en su estructura y funcionamiento.

Existe una asociación entre un IMC elevado y un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca, tanto con fracción de eyección reducida como con fracción de eyección preservada.

Fibrilación auricular

La obesidad favorece la dilatación de las aurículas, la inflamación y la acumulación de grasa alrededor del corazón. Estos cambios pueden facilitar la aparición de fibrilación auricular.

Se estima que aproximadamente una quinta parte de los casos de fibrilación auricular podrían estar relacionados con la obesidad. La reducción de peso también puede disminuir la carga de arritmia y mejorar los resultados de la ablación en determinados pacientes.

¿Perder peso reduce los eventos cardiovasculares?

No todas las intervenciones para perder peso disponen del mismo nivel de evidencia sobre infarto, ictus o muerte cardiovascular.

Alimentación, ejercicio y cambios en el estilo de vida

Las intervenciones intensivas sobre alimentación, actividad física y hábitos de vida pueden mejorar:

  • La presión arterial.
  • El control de la glucosa.
  • El perfil lipídico.
  • La capacidad funcional.
  • La calidad de vida.
  • La gravedad de la apnea del sueño.
  • El grado de inflamación metabólica.

 

Sin embargo, en el ensayo Look AHEAD, realizado en personas con sobrepeso u obesidad y diabetes tipo 2, una intervención intensiva sobre el estilo de vida no redujo significativamente la incidencia de eventos cardiovasculares mayores frente al tratamiento habitual, aunque sí produjo otros beneficios clínicos y metabólicos.

Esto no significa que la alimentación y el ejercicio no sean importantes. Continúan siendo la base del tratamiento, pero por sí solos no siempre consiguen una pérdida de peso suficiente o mantenida para modificar el pronóstico cardiovascular.

Cirugía bariátrica

La cirugía bariátrica puede conseguir pérdidas de peso importantes y mantenidas en personas seleccionadas.

El estudio Swedish Obese Subjects observó una reducción de la mortalidad cardiovascular y de los eventos cardiovasculares en los pacientes sometidos a cirugía en comparación con los que recibieron tratamiento convencional.

No obstante, se trató de un estudio prospectivo controlado pero no aleatorizado. Por tanto, sus resultados son relevantes, aunque deben interpretarse teniendo en cuenta las limitaciones propias de los estudios observacionales.

Semaglutida y el ensayo SELECT

El ensayo SELECT supuso un cambio importante en el tratamiento de la obesidad y el riesgo cardiovascular.

Participaron 17.604 personas de 45 años o más que presentaban:

  • Sobrepeso u obesidad, con un IMC de al menos 27 kg/m².
  • Enfermedad cardiovascular previamente diagnosticada.
  • Ausencia de diabetes.

 

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir semaglutida subcutánea 2,4 mg una vez por semana o placebo, además del tratamiento cardiovascular habitual.

Después de un seguimiento medio de aproximadamente 40 meses, los eventos cardiovasculares mayores —muerte cardiovascular, infarto no fatal o ictus no fatal— ocurrieron en:

  • El 6,5% de los pacientes tratados con semaglutida.
  • El 8,0% de los pacientes tratados con placebo.

 

Esto representa una reducción relativa del riesgo del 20% y una diferencia absoluta de 1,5 puntos porcentuales durante el periodo de seguimiento.

Los pacientes tratados con semaglutida también consiguieron una reducción media de peso cercana al 9,4% a las 104 semanas.

Sin embargo, el ensayo no permite afirmar que todo el beneficio cardiovascular se deba exclusivamente a la pérdida de peso. Podrían intervenir otros efectos sobre la inflamación, la presión arterial, el metabolismo o la función vascular.

 

¿Se aplica el resultado de SELECT a todas las personas con obesidad?

No.

SELECT estudió pacientes con sobrepeso u obesidad que ya presentaban enfermedad cardiovascular, pero que no tenían diabetes.

Por tanto, sus resultados no deben extrapolarse automáticamente a:

  • Personas jóvenes sin enfermedad cardiovascular.
  • Pacientes con obesidad en prevención primaria.
  • Todos los medicamentos utilizados para perder peso.
  • Todos los agonistas del receptor GLP-1.
  • Dosis diferentes de las estudiadas.

 

Actualmente, la evidencia más sólida en personas sin diabetes corresponde específicamente a semaglutida subcutánea 2,4 mg en pacientes con características similares a las incluidas en SELECT.

¿Existe también un posible beneficio renal?

Un análisis preespecificado de SELECT encontró que el objetivo renal compuesto ocurrió en el 1,8% de los pacientes tratados con semaglutida y en el 2,2% de los que recibieron placebo.

Los resultados sugieren un posible beneficio renal, especialmente relacionado con una menor aparición de macroalbuminuria y de deterioro importante de la función renal. No obstante, se trata de un análisis secundario y debe interpretarse como evidencia complementaria.

¿Qué significa todo esto en la práctica?

La evidencia disponible permite extraer varios mensajes importantes:

  1. La obesidad debe considerarse un factor de riesgo cardiovascular y no solamente un problema estético.
  2. El perímetro abdominal y la distribución de la grasa pueden aportar información adicional al IMC.
  3. La alimentación, el ejercicio, el descanso y los cambios conductuales continúan siendo la base del tratamiento.
  4. En pacientes seleccionados, el tratamiento farmacológico o la cirugía bariátrica pueden conseguir una reducción de peso mayor y más sostenida.
  5. En personas con enfermedad cardiovascular establecida, sobrepeso u obesidad y sin diabetes, semaglutida 2,4 mg ha demostrado reducir los eventos cardiovasculares mayores.
  6. Estos resultados no deben interpretarse como una recomendación para utilizar semaglutida en cualquier persona con exceso de peso.

 

La indicación debe individualizarse teniendo en cuenta los antecedentes, los tratamientos concomitantes, la función renal, las contraindicaciones, los posibles efectos adversos y los objetivos del paciente.

 

Cómo lo abordamos en DomoMed Salud

En DomoMed Salud realizamos una valoración médica individualizada del exceso de peso y de los factores de riesgo cardiovascular asociados.

Según las necesidades de cada paciente, la evaluación puede incluir:

 

El objetivo no es únicamente reducir una cifra en la báscula, sino mejorar la salud metabólica, controlar los factores de riesgo y establecer un tratamiento seguro y sostenible.

Si deseas conocer tu riesgo cardiovascular asociado al peso o valorar las opciones disponibles, puedes contactar con DomoMed Salud para coordinar una consulta a domicilio en Madrid o una valoración online.

 

 

Referencias

  1. Powell-Wiley TM, Poirier P, Burke LE, et al. Obesity and Cardiovascular Disease: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation. 2021;143.
  2. NCD Risk Factor Collaboration. Worldwide trends in underweight and obesity from 1990 to 2022. Lancet. 2024;403:1027-1050.
  3. Look AHEAD Research Group. Cardiovascular Effects of Intensive Lifestyle Intervention in Type 2 Diabetes. N Engl J Med. 2013;369:145-154.
  4. Sjöström L, Peltonen M, Jacobson P, et al. Bariatric Surgery and Long-term Cardiovascular Events. JAMA. 2012;307:56-65.
  5. Lincoff AM, Brown-Frandsen K, Colhoun HM, et al. Semaglutide and Cardiovascular Outcomes in Obesity without Diabetes. N Engl J Med. 2023;389:2221-2232.
  6. Colhoun HM, Lingvay I, Brown PM, et al. Long-term Kidney Outcomes of Semaglutide in Obesity and Cardiovascular Disease in the SELECT Trial. Nat Med. 2024;30:2058-2066.
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