¿Soy candidato a tratamiento médico para perder peso?
Los nuevos medicamentos para perder peso han cambiado el tratamiento de la obesidad. Fármacos como la semaglutida y la tirzepatida pueden conseguir pérdidas de peso clínicamente relevantes, reducir el apetito y mejorar algunos factores de riesgo cardiometabólico.
Sin embargo, no están indicados para cualquier persona que quiera adelgazar ni deben utilizarse sin supervisión médica.
La decisión de iniciar un tratamiento farmacológico depende del índice de masa corporal, las enfermedades asociadas, los intentos previos de pérdida de peso, las posibles contraindicaciones y los objetivos de cada paciente.
En este artículo explicamos quién puede ser candidato a un tratamiento médico para perder peso, qué valoración debe realizarse antes de comenzarlo y qué puede esperarse de manera realista.
La obesidad no es una falta de voluntad
Durante mucho tiempo, la obesidad se interpretó como una consecuencia exclusiva de comer demasiado o hacer poco ejercicio.
Actualmente sabemos que es una enfermedad crónica, compleja y con tendencia a reaparecer. En su desarrollo intervienen factores genéticos, hormonales, metabólicos, ambientales, psicológicos y sociales.
Además, después de perder peso, el organismo puede responder aumentando el hambre y reduciendo el gasto energético. Esto ayuda a explicar por qué mantener la pérdida de peso puede resultar difícil incluso cuando existe motivación y se han realizado cambios importantes en el estilo de vida.
Reconocer la obesidad como una enfermedad no significa restar importancia a la alimentación o al ejercicio. Significa entender que algunas personas pueden necesitar, además, tratamiento médico y seguimiento prolongado.
Para comprender mejor sus consecuencias, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo afecta la obesidad al corazón y al riesgo cardiovascular.
¿Quién puede recibir tratamiento farmacológico para perder peso?
En Europa, los medicamentos como semaglutida 2,4 mg y tirzepatida están indicados, junto con una alimentación hipocalórica y una mayor actividad física, en adultos que cumplen alguno de los siguientes criterios:
IMC igual o superior a 30 kg/m²
Un IMC de 30 kg/m² o más se encuentra dentro del rango de obesidad.
En estos pacientes puede valorarse un tratamiento farmacológico, especialmente cuando los cambios de alimentación, ejercicio y conducta no han conseguido una pérdida de peso suficiente o mantenida.
No es necesario presentar diabetes u otra enfermedad asociada para que pueda existir indicación cuando el IMC es igual o superior a 30 kg/m².
IMC entre 27 y 29,9 kg/m² con una complicación asociada al peso
En personas con sobrepeso, el tratamiento puede estar indicado cuando existe al menos una enfermedad o factor clínico relacionado con el exceso de peso.
Entre ellos se incluyen:
Dislipidemia.
Prediabetes.
Diabetes tipo 2.
Apnea obstructiva del sueño.
Enfermedad cardiovascular.
Otras complicaciones relacionadas con el exceso de peso que deben valorarse individualmente.
¿Cómo se calcula el IMC?
El índice de masa corporal relaciona el peso con la altura.
Se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre el cuadrado de la altura expresada en metros:
IMC = peso en kg ÷ altura² en metros
Por ejemplo, una persona que pesa 90 kg y mide 1,70 metros tendría un IMC aproximado de 31,1 kg/m², correspondiente al rango de obesidad.
El IMC es una herramienta útil, pero no describe por completo la composición corporal ni la distribución de la grasa.
Por ese motivo, la valoración puede completarse con:
Perímetro abdominal.
Presión arterial.
Glucosa y hemoglobina glucosilada.
Colesterol y triglicéridos.
Función hepática y renal.
Antecedentes personales y familiares.
Presencia de síntomas cardiovasculares.
Composición corporal, cuando resulte útil.
Dos personas con el mismo IMC pueden tener un riesgo metabólico y cardiovascular diferente.
¿Puedo recibir tratamiento si mi IMC es inferior a 27?
En términos generales, semaglutida 2,4 mg y tirzepatida no están aprobadas para el control del peso en personas con un IMC inferior a 27 kg/m².
Tampoco existe una indicación habitual cuando el IMC se encuentra entre 27 y 29,9 kg/m² pero no hay ninguna complicación asociada al peso.
Utilizar estos medicamentos únicamente para perder unos pocos kilos, mejorar la apariencia física o alcanzar un peso muy bajo puede exponer al paciente a efectos adversos sin un beneficio clínico suficientemente justificado.
La decisión no debe basarse solamente en el número de kilos que una persona desea perder. Es necesario valorar el estado de salud, la composición corporal, el riesgo cardiometabólico y la relación entre beneficios y riesgos.
¿Qué medicamentos se utilizan actualmente?
El tratamiento adecuado depende de las características del paciente, la disponibilidad del medicamento, su tolerancia y sus contraindicaciones.
Semaglutida
La semaglutida es un agonista del receptor GLP-1. Imita la acción de una hormona intestinal que participa en la regulación del apetito y la saciedad.
La formulación y dosis específicamente estudiadas y autorizadas para el control del peso no deben confundirse con otras presentaciones de semaglutida indicadas principalmente para tratar la diabetes tipo 2.
Tirzepatida
La tirzepatida actúa sobre los receptores GIP y GLP-1. También reduce el apetito y la ingesta energética y puede producir una pérdida de peso importante.
La elección entre semaglutida, tirzepatida u otras estrategias no debería basarse únicamente en cuál consigue una mayor pérdida media de peso en los ensayos clínicos.
También deben considerarse:
El perfil médico del paciente.
Las enfermedades asociadas.
Los tratamientos concomitantes.
La tolerancia digestiva.
El coste y la disponibilidad.
La respuesta obtenida.
Los objetivos terapéuticos.
La capacidad de mantener un seguimiento clínico.
Puedes consultar nuestro análisis de los ensayos clínicos para conocer cuánto peso se pierde con semaglutida o tirzepatida y por qué los resultados varían entre pacientes.
¿Quién no debería iniciar estos tratamientos?
La valoración debe realizarse antes de prescribir el medicamento. No todas las precauciones son idénticas para semaglutida y tirzepatida, por lo que deben revisarse la ficha técnica y la situación clínica individual.
En términos generales, no deben utilizarse durante el embarazo. Tampoco deben emplearse como tratamiento para bajar de peso durante la lactancia sin una valoración específica conforme a la información autorizada de cada medicamento.
Además, es necesario comunicar al médico si existe:
Antecedente de pancreatitis.
Enfermedad gastrointestinal grave o vaciamiento gástrico muy lento.
Enfermedad de la vesícula biliar.
Enfermedad renal o riesgo de deshidratación.
Enfermedad hepática.
Tratamiento para la diabetes con riesgo de hipoglucemia.
Cirugía o procedimiento que requiera sedación o anestesia.
Antecedentes de reacciones alérgicas al medicamento.
Embarazo actual o deseo gestacional próximo.
Cualquier enfermedad endocrina, digestiva o sistémica relevante.
Un antecedente de pancreatitis no debe presentarse automáticamente como una contraindicación absoluta en todos los casos, pero obliga a valorar cuidadosamente la conveniencia del tratamiento.
¿Qué efectos adversos pueden producir?
Los efectos adversos más frecuentes son digestivos, especialmente durante el aumento progresivo de la dosis.
Pueden aparecer:
Náuseas.
Sensación de plenitud.
Reflujo o molestias abdominales.
Diarrea.
Estreñimiento.
Vómitos.
Disminución excesiva del apetito.
La escalada gradual de dosis pretende mejorar la tolerancia. No obstante, subir la dosis más rápidamente no produce necesariamente mejores resultados y puede incrementar los efectos adversos.
Debe buscarse atención médica si aparecen síntomas como:
Dolor abdominal intenso y persistente.
Vómitos repetidos.
Incapacidad para mantener una hidratación adecuada.
Signos de reacción alérgica.
Deterioro importante del estado general.
Síntomas compatibles con una complicación biliar o pancreática.
Puedes consultar nuestro articulo “medicamentos para el control del peso y su seguridad”
¿Qué ocurre durante la consulta de valoración?
Antes de iniciar un tratamiento médico para perder peso debe realizarse una evaluación individualizada.
Habitualmente incluye:
Historia clínica
Se revisan:
Antecedentes médicos.
Enfermedades cardiovasculares.
Medicación habitual.
Alergias.
Intentos previos de pérdida de peso.
Evolución del peso.
Hábitos de alimentación.
Actividad física.
Calidad del sueño.
Consumo de alcohol y tabaco.
Síntomas digestivos.
Objetivos y expectativas del paciente.
Exploración y mediciones
La valoración puede incluir:
Peso y altura.
Cálculo del IMC.
Perímetro abdominal.
Presión arterial.
Frecuencia cardiaca.
Exploración física orientada.
Analítica
Dependiendo de la historia clínica, puede ser necesario revisar o solicitar:
Glucosa y hemoglobina glucosilada.
Perfil lipídico.
Función renal.
Función hepática.
Hormona tiroidea.
Hemograma.
Otros parámetros individualizados.
Valoración cardiovascular
No todas las personas necesitan pruebas cardiológicas antes de iniciar el tratamiento.
Un electrocardiograma puede resultar especialmente útil cuando existen:
Antecedentes de enfermedad cardiovascular.
Palpitaciones.
Dolor torácico.
Síncope.
Hipertensión.
Diabetes.
Tratamientos que puedan modificar la frecuencia cardiaca.
Otros factores de riesgo cardiovascular.
El Holter, la MAPA o pruebas adicionales no se realizan de manera rutinaria en todos los pacientes. Se indican cuando existe una razón clínica concreta.
¿Los medicamentos sustituyen la alimentación y el ejercicio?
No.
Los tratamientos farmacológicos deben utilizarse como complemento de una alimentación adaptada, actividad física y cambios conductuales.
El objetivo no es imponer una dieta extrema, sino construir hábitos que puedan mantenerse:
Priorizar alimentos con buena calidad nutricional.
Asegurar una ingesta adecuada de proteínas.
Mantener frutas, verduras, legumbres y alimentos ricos en fibra.
Reducir productos ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Realizar ejercicio aeróbico.
Incorporar entrenamiento de fuerza.
Dormir adecuadamente.
Limitar el consumo de alcohol.
Identificar patrones de hambre emocional o ingesta impulsiva.
El entrenamiento de fuerza y una ingesta proteica suficiente son especialmente importantes para reducir la pérdida de masa muscular durante el adelgazamiento.
¿Cuánto peso puedo perder?
La respuesta varía considerablemente.
Los ensayos clínicos muestran pérdidas medias importantes con semaglutida y tirzepatida, pero una media no permite predecir exactamente el resultado de una persona concreta.
Algunos pacientes pierden más peso y otros menos. También existen personas que no toleran el medicamento o que no alcanzan una respuesta suficiente.
El resultado depende de factores como:
Peso inicial.
Dosis alcanzada.
Duración del tratamiento.
Adherencia.
Alimentación.
Actividad física.
Enfermedades asociadas.
Medicación concomitante.
Respuesta biológica individual.
Una pérdida del 5% al 10% del peso inicial ya puede acompañarse de mejoras metabólicas relevantes en muchos pacientes. El objetivo final debe individualizarse y no limitarse a alcanzar una cifra concreta.
¿Perder peso puede mejorar el riesgo cardiovascular?
La reducción de peso puede mejorar la presión arterial, la glucosa, los triglicéridos, la apnea del sueño y otros factores cardiometabólicos.
Sin embargo, mejorar factores de riesgo no siempre equivale a demostrar que un medicamento reduce directamente los infartos, los ictus o la mortalidad cardiovascular.
La evidencia debe analizarse para cada fármaco y población.
En el ensayo SELECT, semaglutida 2,4 mg redujo los eventos cardiovasculares mayores en personas con sobrepeso u obesidad, enfermedad cardiovascular establecida y ausencia de diabetes.
Este resultado no debe extrapolarse automáticamente a:
Personas jóvenes sin enfermedad cardiovascular.
Pacientes en prevención primaria.
Cualquier dosis de semaglutida.
Todos los medicamentos para perder peso.
Todos los pacientes con exceso de peso.
¿Cuánto tiempo dura el tratamiento?
La obesidad es una enfermedad crónica y, en muchos pacientes, su tratamiento debe plantearse a largo plazo.
No existe una duración idéntica para todas las personas.
El medicamento puede mantenerse mientras:
Continúe existiendo una indicación.
Sea eficaz.
Se tolere adecuadamente.
No aparezcan contraindicaciones.
El balance entre beneficios, riesgos y coste siga siendo favorable.
El paciente desee continuar tras recibir información suficiente.
Esto no significa que todas las personas deban tomarlo de por vida. Significa que no debería plantearse automáticamente como un tratamiento breve de unas pocas semanas o meses.
La decisión de mantener, modificar o suspender la medicación debe revisarse periódicamente.
¿Existe efecto rebote al suspenderlo?
Sí, existe un riesgo importante de recuperar peso después de suspender estos medicamentos.
En la extensión del ensayo STEP 1, los participantes que habían recibido semaglutida 2,4 mg recuperaron, durante el año posterior a su retirada, aproximadamente dos tercios del peso que habían perdido previamente.
En SURMOUNT-4, la retirada de tirzepatida también produjo una recuperación sustancial del peso, mientras que continuar el tratamiento permitió mantener y ampliar la reducción conseguida.
Esto no significa que el tratamiento haya fracasado.
Refleja que los efectos del medicamento sobre el apetito y la regulación del peso disminuyen al suspenderlo y que la obesidad continúa siendo una enfermedad con tendencia a recaer.
¿Puede evitarse la recuperación de peso?
No existe una estrategia que garantice evitarla por completo.
El riesgo puede reducirse mediante:
Consolidación de hábitos alimentarios.
Actividad física regular.
Entrenamiento de fuerza.
Seguimiento médico.
Control periódico del peso y del perímetro abdominal.
Detección precoz de una recuperación progresiva.
Apoyo nutricional o psicológico cuando esté indicado.
Planificación individualizada de la retirada.
No existe evidencia sólida para afirmar que reducir siempre la dosis de forma gradual evite el efecto rebote. La retirada o reducción debe individualizarse, pero no debería presentarse como una estrategia de eficacia garantizada.
Tampoco debe asumirse que una dosis inferior de mantenimiento sea adecuada para todos los pacientes si no corresponde a la pauta autorizada o no existe una indicación clínica clara.
El bienestar emocional también importa
La obesidad puede afectar la movilidad, la autoestima, la vida social, la relación con la comida y la calidad de vida.
Estos aspectos deben abordarse sin culpabilizar al paciente ni reducir el tratamiento a una cuestión estética.
La mejoría de la imagen corporal y del bienestar emocional puede ser un objetivo legítimo dentro de un tratamiento médicamente indicado. No obstante, la presión social, el miedo a ganar peso o la insatisfacción corporal no justifican por sí solos el uso de medicamentos cuando no se cumplen criterios clínicos.
Cuando existe sospecha de trastorno de la conducta alimentaria, ansiedad intensa relacionada con el peso o una percepción corporal alterada, puede ser necesaria una evaluación específica antes de iniciar el tratamiento.
¿Cómo abordamos el control del peso en DomoMed Salud?
En DomoMed Salud realizamos una valoración médica individualizada del exceso de peso y del riesgo cardiometabólico.
Dependiendo de las necesidades del paciente, la evaluación puede incluir:
Historia clínica detallada.
Revisión de tratamientos y antecedentes.
Peso, altura e IMC.
Perímetro abdominal.
Presión arterial y frecuencia cardiaca.
Revisión o solicitud de analítica.
Electrocardiograma de 12 derivaciones.
Valoración de tratamiento farmacológico cuando está indicado.
Informe médico.
Seguimiento periódico presencial u online.
Nuestro objetivo no es únicamente conseguir una reducción de peso.
Buscamos:
Mejorar la salud metabólica.
Detectar y controlar factores de riesgo cardiovascular.
Reducir el perímetro abdominal.
Preservar la masa muscular.
Establecer expectativas realistas.
Prevenir efectos adversos.
Crear una estrategia sostenible a largo plazo.
Puedes conocer cómo realizamos la valoración y el seguimiento en nuestro programa Metabolic Care de DomoMed Salud.
Ofrecemos valoración médica a domicilio en Madrid y seguimiento online para pacientes que se encuentran en otros puntos de España.
Preguntas frecuentes
¿Puedo empezar semaglutida o tirzepatida sin consultar a un médico?
No.
Son medicamentos sujetos a prescripción que requieren una valoración previa, selección adecuada de la dosis y seguimiento.
Comprarlos a través de canales no regulados aumenta el riesgo de recibir productos falsificados, utilizar una dosis incorrecta o iniciar el tratamiento sin detectar contraindicaciones.
¿Puedo ser candidato aunque no tenga enfermedades asociadas?
Sí, cuando el IMC es igual o superior a 30 kg/m² puede existir indicación aunque no haya otras enfermedades relacionadas con el peso.
Cuando el IMC se encuentra entre 27 y 29,9 kg/m², debe existir al menos una complicación asociada.
¿Necesito una analítica antes de empezar?
En la mayoría de los pacientes es recomendable disponer de una valoración analítica reciente.
Las pruebas concretas dependen de los antecedentes, los síntomas y la medicación habitual.
¿Necesito un electrocardiograma?
No es obligatorio para todos los pacientes.
Puede resultar conveniente cuando existen factores de riesgo cardiovascular, síntomas, enfermedades previas o tratamientos concomitantes que justifiquen su realización.
¿Puedo utilizar Ozempic para perder peso?
Ozempic contiene semaglutida, pero su indicación autorizada está orientada al tratamiento de la diabetes tipo 2.
No debe asumirse que todas las presentaciones, dosis y marcas de semaglutida son intercambiables.
El médico debe seleccionar el medicamento conforme a su indicación, disponibilidad y situación clínica.
¿Son tratamientos puramente estéticos?
No.
Son tratamientos médicos dirigidos a la obesidad o al sobrepeso acompañado de problemas relacionados con el peso.
No deberían utilizarse para conseguir una pérdida mínima de peso en personas sin indicación médica.
¿Están financiados por la Seguridad Social?
La financiación depende del medicamento, la indicación y las decisiones vigentes del Sistema Nacional de Salud.
Como esta situación puede cambiar, debe comprobarse en el momento de la prescripción y no darse por permanente la información publicada en un artículo.
¿Tendré que utilizar el medicamento toda la vida?
No necesariamente, pero muchas personas necesitan un tratamiento prolongado para mantener sus beneficios.
La duración debe decidirse de forma individual y revisarse periódicamente.
Mensaje final
Perder peso no depende únicamente de la fuerza de voluntad.
La obesidad es una enfermedad crónica en la que intervienen mecanismos biológicos capaces de aumentar el hambre, favorecer la recuperación de peso y dificultar el mantenimiento de los resultados.
Los medicamentos actuales pueden ser una herramienta eficaz, pero no son adecuados para todo el mundo ni sustituyen una valoración médica completa.
El primer paso no es elegir un fármaco, sino conocer:
Si existe una indicación médica.
Qué objetivos son razonables.
Qué riesgos deben descartarse.
Qué tratamiento se adapta mejor a cada situación.
Cómo se mantendrán los resultados a largo plazo.
En DomoMed Salud ofrecemos una valoración individualizada y basada en evidencia para ayudarte a conocer tu riesgo cardiometabólico y las opciones de tratamiento disponibles.
Puedes contactar con nosotros para coordinar una consulta médica a domicilio en Madrid o una valoración online.
Referencias
European Medicines Agency. Wegovy: European Public Assessment Report and Product Information.
European Medicines Agency. Mounjaro: European Public Assessment Report and Product Information.
Wilding JPH, Batterham RL, Davies M, et al. Weight regain and cardiometabolic effects after withdrawal of semaglutide: the STEP 1 trial extension. Diabetes, Obesity and Metabolism. 2022;24:1553–1564.
Aronne LJ, Sattar N, Horn DB, et al. Continued treatment with tirzepatide for maintenance of weight reduction in adults with obesity: the SURMOUNT-4 randomized clinical trial. JAMA. 2024;331:38–48.
Lincoff AM, Brown-Frandsen K, Colhoun HM, et al. Semaglutide and cardiovascular outcomes in obesity without diabetes. New England Journal of Medicine. 2023;389:2221–2232.
Aviso médico
Este artículo tiene fines informativos y educativos y no sustituye una consulta médica individualizada.
Los tratamientos farmacológicos para perder peso requieren prescripción, evaluación de contraindicaciones y seguimiento clínico. No inicies, modifiques ni suspendas un medicamento sin consultarlo con un profesional sanitario.





